Vivimos pasado Oyoga

Nuestra mente está conformada por los conocimientos que hemos adquirido y las experiencias que hemos vivido. Estos conocimientos y experiencias nos dan “nuestra perspectiva” en la vida, moldean nuestra visión del mundo. Cada uno tiene su perspectiva y, en cada experiencia que vivimos, la mente se las va a arreglar para, basándose en las experiencias y conocimientos que acumula del pasado, prejuzgar la situación actual y generar una expectativa que condicionará nuestra reacción y, en consecuencia, nuestra forma de actuar.

Pongamos un ejemplo: “un amigo me encarga que le compre algo concreto porque voy a realizar un viaje a un país donde ese producto es exclusivo. Por experiencia se, que ese amigo es olvidadizo y algo relajado respecto a sus deudas. Cuando me realiza el encargo, mi mente me advierte de las experiencias pasadas respecto a él, dándome una limitada expectativa: “cabe la posibilidad de que después de comprarle y entregarle el objeto a mi amigo, éste “olvide” pagarme”. No obstante decido atender la petición y cuando estoy en el país en cuestión compro el objeto encargado. Mientras lo compro, mi mente me va recordando las experiencias pasadas de olvido o relajación respecto al pago de deudas, tanto las vividas con mi amigo como otras similares experimentadas con otras personas.  Cuando vuelvo a España llamo a mi amigo con la grata noticia de que le he comprado su encargo, y concertamos una hora y un sitio para quedar para entregárselo. Me vuelve a advertir mi mente, de que le diga a mi amigo que se lleve el dinero, aunque yo lo creo algo grosero y no digo nada porque quiero pensar que lo normal es que, si voy a quedar con él para darle el objeto, se lleve el dinero para pagarme. Evidentemente, sin yo ser consciente, mi mente ya ha creado la expectativa de lo que va a pasar: “mi amigo no me va a pagar, porque lo conozco”. Mi mente lleva prejuzgando esta realidad concreta de mi vida desde que mi amigo me hizo el encargo, y esa realidad concreta se va intensificando a medida que llega el momento de encontrarme con él para realizar la entrega. Mi mente ha limitado la realidad, a una expectativa concreta, es decir, le he añadido mi realidad a la realidad: “mi amigo no me va a pagar como es habitual en él, y yo voy a perder el dinero como siempre me pasa con el. Porque yo soy tonta y siempre me pasa lo mismo, por hacerle un favor, al final pierdo el dinero. Es la última vez que lo hago, bla, bla , bla:” 

Mi mente ya ha creado la realidad que voy a vivir, la ha limitado a esa experiencia sin dar a mi amigo la posibilidad de responder de otra forma. Cuando quedo con mi amigo, voy algo recelosa y molesta porque “mi mente ya sabe lo que va a pasar”, le entrego el objeto y mi amigo no me paga inmediatamente. Empezamos a cenar y me pregunta sobre mi viaje. Mi mente no se queda quieta, empieza a decirme: “lo sabía, este pasa de pagarme, y ahora a mi me da vergüenza pedirle el dinero. Porque claro, por cortesía debería esperar unos días para darle la oportunidad al menos, aunque yo tengo claro que este está en las nubes y que no me va a pagar. Es que eres tonta, siempre te pasa lo mismo….”…conforme lo que podría ser una agradable cena con mi amigo discurre de forma dispersa y casi atormentada porque mi mente sigue molestándome con el tema, basándose sin duda en las experiencias pasadas similares que acumula. Me siento alterada, cabreada, deprimida, y dispersa. Ni siquiera sigo el hilo de la conversación…..cuando acaba la cena y llega la cuenta, pasa algo fuera de “mis expectativas”: mi amigo me invita a cenar. Con el cambio que le dan después de haber pagado, me paga el encargo, y sorpresa! En señal de su agradecimiento por el detalle de traerle el encargo, me pone delante de mis narices dos billetes de avión y el bono de un hotel para pasar los dos, el fin de semana en un magnifico parador en un precioso lugar. Me siento miserable. He limitado la realidad a una expectativa basada en mi pasado, y eso ha hecho que durante mucho tiempo no permitiera otras posibilidades. He creado mi propia realidad y no he permitido que la vida se desarrolle por sí misma. Entre otro momentos, me he perdido el momento de la maravillosa cena, y no soy capaz de disfrutar plenamente el regalo de mi amigo porque me siento miserable.”

Eso hace la mente con nosotros, y de esta forma nos va limitando y empobreciendo la vida. Y hacemos esto en cada experiencia que tenemos, justo antes de que surja, o conforme va surgiendo impidiéndonos la totalidad de las posibilidades que el momento nos ofrece. Por eso nuestra visión de la vida es tan limitada, porque se proyecta desde algo muy limitado: nuestras experiencias y conocimientos pasados. E estamos acostumbrados a prever lo que pasará y nos basamos en lo vivido o aprendido.

En nuestra mente, no hay sitio para nada más, porque al partir de nuestro pasado, estamos afirmando las experiencias de incapacidad pasadas y los límites que nos impidieron el camino antes, limitan nuestras probabilidades ahora, imposibilitando que algo diferente ocurra, y si proyectamos nuestro futuro de esta forma, sólo estamos creando más de lo mismo, porque nuestras expectativas limitaran la experiencia y dirigirán nuestra vida, impidiendo que se despliegue en toda su plenitud y evitándonos el asombro y la totalidad de las posibilidades.

Hay que soltar el control e ir más allá de la mente, hay que permanecer en el ahora, en este preciso instante, en este precioso momento que ofrece todas las posibilidades. Hay que mantenerse con plena consciencia y atención, estar alerta a lo que la mente nos va trayendo, para poder simplemente observarla y elegir, dejando ir los pensamientos o por el contrario, cooperando con ellos si esa es nuestra decisión. Conviene respirar profundamente y permanecer presentes, porque solo así permitiremos que la vida se desarrolle en todo su potencial, sin expectativas, sin límites, con todas las posibilidades. Como dice David Kessler en el precioso libro que escribió con Elisabeth Kubler-Ross, “Lecciones de Vida”: “Nuestro desafío es experimentar plenamente el momento presente. Y es un gran desafío: saber que el instante presente contiene todas las posibilidades de felicidad y amor, y no desperdiciar estas posibilidades por esperar un futuro determinado. Al hacer a un lado nuestras expectativas podemos vivir en el sagrado espacio de lo que está ocurriendo ahora”.

Si vamos más allá del pasado, que es lo mismo que más allá de la mente, podemos dejarnos fluir con cada instante de la vida y permitir que la vida nos sorprenda, que la vida ocurra per se. Una plena consciencia del momento,  una plena atención a todo lo que está ocurriendo con una mente de principiante, nos regalará el asombro, la sorpresa y la inmensidad que guarda cada experiencia de nuestra vida, apreciando los momentos de forma diferente cada vez, viviendo cada experiencia como si fuera nueva, con mente  de principiante, mente sin pasado, mente de niño, mente presente y a nuestro servicio, permitiéndonos una vida nueva y plena y dejando que la vida nos sorprenda cada día con todas las posibilidades de felicidad y amor.

Elisabeth Kubler-Ross nos lo recuerda en el libro mencionado: “Saber que lo que fuimos ayer no define en absoluto lo que somos en este momento constituye una maravillosa libertad. Es necesario desprenderse de la cadena del pasado….Podemos renovarnos cada día y partir de cero, podemos saludar el día frescos y limpios: basta con que centremos nuestra consciencia en el presente, que veamos la vida como realmente es. Cuando no vivimos en el momento, no nos vemos realmente unos a otros ni a nosotros mismos. Y, si no vivimos en el momento, no podremos encontrar la felicidad. No se trata de cerrar la puerta al pasado, sino de verlo como lo que fue, y seguir adelante.” 

Hasta la próxima,

Lourdes Vidal

OYOGA SEVILLA

Centro Integral de Yoga
Sitio Web: http://oyoga.eu
Tienda:    http://shop.oyoga.eu

@ Lourdes Vidal 2105

The following two tabs change content below.

Lourdes Vidal

Fundadora de Oyoga y profesora de Yoga en Oyoga
LOURDES VIDAL, Fundadora de OYOGA, Profesora de Yoga y Formadora de profesores de Yoga. Lourdes Vidal es licenciada en derecho y ha desarrollado su carrera en este campo durante muchos años, ocupando puestos de responsabilidad con mucha presión y horarios interminables. Comenzó a practicar Yoga hace casi dos décadas, iniciándose en Hatha Yoga. En el año 2002 se desplazo a Bruselas para trabajar en la Comisión Europea y, jornadas de trabajo marathonianas y una forma de vida que no daba tregua para la conciencia, le llevaron a buscar enfoques más dinámicos como el Ashtanga, donde encontró auténticas herramientas para afrontar el estrés y la presión. Con un pasado deportivo en baloncesto, y practicante de natación durante años, Lourdes prefiere estilos más físicos, y en la actualidad practica y enseña Vinyasa Flow, un enfoque que ella define como más asequible a la mentalidad y cuerpos occidentales. En la actualidad, tiene una Formación de Profesores, especializada en Vinyasa Flow, junto con Francisco Gallardo Rodríguez, medico especialista en medicina del deporte, también ex-jugador de baloncesto. El Vinyasa Flow de Lourdes está influenciado por la alineación del enfoque Anusara, que es un tipo de yoga cuya práctica ha conciliado con sus práctica en otros estilos ya que, a su juicio, Anusara Yoga tiene una alineación excelente. Se ha formado en la Vedanta Forest Academy de Nassau, Bahamas y en la Yoga Medicine con Tiffany Cruikshank.También enseña Hatha Yoga y Kundalini Yoga. Lourdes consigue unas clases basadas en un intenso trabajo físico, que concilia con el control de la mente. El uso de la respiración y una alineación precisa, para garantizar el correcto funcionamiento muscular y evitar lesiones, son esenciales en sus sesiones. En sus clases encontrarás información anatómica, fuerza, estiramiento, concentración, conciencia del YO, espiritualidad y en definitiva, herramientas para el cuerpo y la mente Imparte clases de yoga desde hace 11 años y, desde 2008 forma profesores de Yoga e imparte talleres y cursos especializados de yoga y retreats. Tanto en sus formaciones como en las clases de su centro, Lourdes incorpora médicos de prestigio por entender el YOGA como UNA FORMA DE MEDICINA. Es creadora de la HORA BLANCA, un programa de yoga y meditación para personas que pasan por la experiencia del cancer, que desarrolla junto a la oncóloga Ana Casas en su centro OYOGA SEVILLA. Viaja regularmente a otros países para ampliar su formación en Yoga y reunirse con otros profesores internacionales. Ha realizado estudios de Filosofía Advaita Vedanta con Swami Sitaramananda de la Yoga Vedanta Forest Academy (California) y de anatomía con Leslie Kaminoff, Martin Kirk y Francisco Gallardo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *